Un gorgojo que se creyó extinguido pasa de 6 a más de 200 y vuelve a la naturaleza
El gorgojo nudoso de Canterbury, un escarabajo en peligro crítico que se dio por extinguido hasta 2004, se ha criado en laboratorio a partir de seis ejemplares hasta superar los 200. El Departamento de Conservación de Nueva Zelanda y el pueblo maorí Te Rūnanga o Arowhenua han empezado a soltarlos en los lagos Ōtūwharekai/Ashburton. Es una suelta de prueba: el plan grande depende de cómo salga.
El gorgojo nudoso de Canterbury es uno de los escarabajos más raros de Nueva Zelanda. Su linaje es tan antiguo que lo llaman «fósil viviente», y durante décadas se dio por perdido, hasta que en 2004 apareció una pequeña población en Burkes Pass, cerca del lago Takapō/Tekapo. A finales de 2024 se encontró otro grupo pequeño en el centro de Canterbury.
Con ese hallazgo, el Departamento de Conservación (DOC) y Te Rūnanga o Arowhenua, la comunidad maorí de la zona, decidieron criarlos en cautividad. Empezaron con unos pocos ejemplares en un laboratorio especializado, con la ayuda de la experta en gorgojos Barbara Barratt, del Bioeconomy Science Institute de Invermay. La colonia arrancó con seis escarabajos y hoy tiene más de 200.
Zanahoria en el laboratorio
El primer reto era que sobrevivieran en el laboratorio. «Fue bastante experimental: les dimos de comer de todo, incluso trozos de zanahoria», cuenta Tara Murray, asesora científica del DOC. «Se criaron con más facilidad de lo que esperábamos y son bastante resistentes».
Una suelta suave entre plantas espinosas
Los primeros gorgojos ya están en la zona de los lagos Ōtūwharekai/Ashburton, un lugar importante para Arowhenua. El equipo eligió un sitio con taramea (Aciphylla), las plantas espinosas de las que viven estos escarabajos, y los soltó con cubiertas protectoras sobre las plantas, que se retirarán en una semana si el seguimiento va bien. «Ha ido muy bien; es increíble verlos meterse en lo más hondo de la taramea», dice Murray.

Tara Murray, del DOC, deja un gorgojo en una taramea durante la suelta. Foto: Department of Conservation (DOC), Nueva Zelanda.
Lo que falta
La desaparición de la taramea de los paisajes es una de las grandes causas del declive de la especie, y tenerla concentrada en un solo lugar la expone a perderla entera en un incendio. Si la prueba sale bien, el DOC y Arowhenua planean recoger más ejemplares salvajes para crear nuevas poblaciones en otros puntos. Mientras, seguirán vigilando Burkes Pass y llevarán a la cría en cautividad los gorgojos que encuentren allí.


