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Animales · Conservación

En un atolón de Seychelles ya viven más tortugas gigantes que personas en todo el país

Un estudio de la Fundación de las Islas Seychelles y la Universidad de Exeter estima casi 183.000 tortugas gigantes en el atolón de Aldabra. En el siglo XIX quedaban menos de 1.000.

Por Redacción · Verificado · Fuente: Ecology and Evolution
Tortuga gigante sobre la arena a la sombra de los árboles
Una tortuga gigante de Aldabra junto a una playa de La Digue, también en Seychelles. Imagen de archivo. Foto: NorbertNagel / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Hace 150 años estuvieron a punto de desaparecer. Hoy, en un solo atolón de Seychelles viven más tortugas gigantes que personas en todo el país. Un estudio de la Fundación de las Islas Seychelles (SIF) y la Universidad de Exeter, publicado en la revista Ecology and Evolution, estima que en Aldabra hay casi 183.000 tortugas gigantes adultas y subadultas. Seychelles tenía unos 123.000 habitantes a finales de 2025.

Es la estimación más alta registrada para la especie. En el siglo XIX, la caza intensiva había dejado la población por debajo de las 1.000 tortugas.

Cómo se han contado

Contar tortugas en Aldabra no es sencillo: muchas se esconden entre la maleza o a la sombra. El equipo analizó cinco años de recuentos hechos por el personal de la SIF entre 2018 y 2022 y aplicó un método estadístico (muestreo por distancias bayesiano) que corrige los animales que los observadores no llegan a ver. Durante esos años, la población se mantuvo relativamente estable.

Para la directora de la SIF, Frauke Fleischer-Dogley, el resultado es «la prueba de lo que puede lograr un compromiso de conservación a largo plazo». Aldabra, Patrimonio Mundial de la UNESCO, está protegido y casi sin presencia humana desde hace décadas.

Lo que no dice

La nueva cifra no significa que la población se haya casi duplicado desde finales de los noventa, cuando se hablaba de unas 100.000 tortugas. Los propios autores lo aclaran: los recuentos antiguos probablemente se quedaban cortos, así que no se pueden comparar directamente. Lo que sí aporta es un punto de partida más fiable. «Las cifras son una línea de base, no un punto final», advierte el investigador de Exeter Dave Hudson.

Los riesgos siguen ahí: las sequías ligadas al cambio climático pueden reducir la sombra y el alimento, y la subida del mar amenaza un atolón muy bajo. Los científicos piden mantener la vigilancia.

Fuentes

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