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Ciencia · Neurociencia

Un equipo del CSIC reduce en ratones los síntomas del estrés postraumático frenando una proteína de la memoria

Investigadores del Instituto Cajal han frenado en ratones la proteína que fija los recuerdos a largo plazo. Los animales aprendían con normalidad, pero sus respuestas de miedo duraban menos. Es una primera prueba, aún lejos de los pacientes.

Por Redacción · Verificado · Fuente: CSIC · Advanced Science
Fachada de ladrillo del Instituto Cajal con árboles delante
El Instituto Cajal del CSIC, en Madrid, donde trabaja el equipo de la investigación. Foto: Jlmsanmartin / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Hoy no existe ningún fármaco pensado específicamente para el trastorno de estrés postraumático (TEPT): los tratamientos alivian los síntomas, pero no actúan sobre su origen. Un equipo del Centro de Neurociencias Cajal (CSIC), liderado por Mariano Carrión-Vázquez, ha dado un primer paso en esa dirección.

Los investigadores se fijaron en CPEB3, una proteína del cerebro que funciona como un interruptor de la memoria: después de aprender algo, cambia de forma y crea estructuras muy estables que ayudan a que el recuerdo dure. Para frenarla usaron QBP1, una pequeña proteína artificial.

Qué vieron en los ratones

Los ratones que producían QBP1 aprendían con normalidad y recordaban bien a corto plazo, pero les costaba más consolidar los recuerdos a largo plazo. En un protocolo que reproduce el TEPT, sus respuestas de miedo se mantuvieron menos con el paso de los días y mostraron menos anhedonia, la incapacidad de disfrutar. No se detectaron efectos no deseados en su salud ni en su desarrollo.

Lo que falta

Es una prueba de concepto en ratones modificados genéticamente, todavía lejos de los pacientes. El siguiente paso es comprobar si una dosis por vía nasal, poco después de una experiencia traumática, basta para evitar que los síntomas se vuelvan crónicos, y estudiar cómo combinarlo con terapias psicológicas. El trabajo, publicado en Advanced Science, ha contado con centros de Japón y de Andalucía, y su aplicación médica está patentada.

Fuentes

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