Un nuevo microscopio permite ver células vivas por dentro sin teñirlas
El equipo del Nobel W. E. Moerner, en Stanford, ha creado un microscopio que alcanza unos 120 nanómetros de detalle en células vivas sin marcadores fluorescentes y con menos luz, lo que reduce el daño. Servirá para estudiar cómo actúan fármacos o infecciones como la malaria.
Para ver el interior de una célula viva con detalle, los científicos suelen teñirla con marcadores fluorescentes. Funciona, pero tiene inconvenientes: los marcadores se apagan con el tiempo, cuesta introducirlos y pueden alterar lo que se quiere observar. Un equipo de la Universidad de Stanford (EE. UU.) ha desarrollado un microscopio que evita ese paso. Lo presentó en la revista Light: Science & Applications, del grupo Nature.
La técnica se llama microscopía interferométrica de barrido de imagen (iISM). Alcanza un detalle de unos 120 nanómetros, el más fino logrado sin marcadores según sus autores. La ha desarrollado el laboratorio de W. E. Moerner, premio Nobel de Química en 2014, con la investigadora Michelle Kueppers como primera autora.
Cómo funciona
Un láser ilumina la célula y sus estructuras dispersan una pequeña parte de esa luz. Un segundo haz amplifica esa señal tan débil para poder detectarla. En lugar de un único detector, el aparato usa una matriz que capta entre decenas y cientos de vistas a la vez, y el equipo ha creado un método para combinarlas en imágenes más nítidas. Además, trabaja con mucha menos luz que otras técnicas de alto contraste sin marcadores, lo que reduce el riesgo de dañar las células. Así se pueden observar muchas estructuras a la vez y durante más tiempo.
Para qué servirá
El equipo ya colabora en proyectos para estudiar cómo entran los fármacos contra el cáncer en las células y cómo interactúan en tiempo real plantas, hongos y bacterias. También planea observar cómo cambian de forma los glóbulos rojos durante una infección de malaria. «No es una técnica de nicho», dice Kueppers.
Sus límites
Su resolución es menor que la de los microscopios de alta resolución más especializados, y no pretende sustituir a la microscopía de fluorescencia: sus autores la ven como un complemento. El trabajo se dio a conocer en marzo y lo ha financiado el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de EE. UU.


