Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar a sus clones sanos
Un equipo de Stanford ha visto en el laboratorio que un coral sano puede pasar sus algas a un clon blanqueado si se tocan. Es un ensayo con pocos corales y todavía lejos del arrecife.
Un coral blanqueado no está necesariamente perdido. Investigadores de la Universidad de Stanford han comprobado en el laboratorio que, si un fragmento de coral blanqueado se pone en contacto con otro sano de la misma colonia (es decir, un clon genético), las algas que alimentan al coral pasan del sano al enfermo y este recupera el color. El estudio se ha publicado en la revista Science Advances.
Según Euronews, el equipo trabajó con diez parejas de fragmentos de la especie Pocillopora damicornis: cinco se mantuvieron en contacto y cinco a unos milímetros de distancia. Los cinco blanqueados que tocaban a su clon se recuperaron por completo en unas siete semanas; los cinco separados murieron. Bastaba con una semana de contacto para poner en marcha la recuperación.
Cómo funciona
Los dos tejidos se fusionan y forman un pequeño «puente» por el que viajan las algas simbióticas y los nutrientes. Una vez dentro, las algas se multiplican muy deprisa: los autores hablan de un ritmo unas diez veces más rápido que el observado en corales silvestres, y de la recuperación más rápida documentada hasta ahora. El hallazgo fue casual: en 2025 una colonia se volcó en un tanque de la estación Hopkins Marine Station y el color volvió justo donde los corales se tocaban.
«Estos corales blanqueados no son una causa perdida», resume el autor principal, Danny Collins.
Lo que falta
Es un ensayo de laboratorio con muy pocos corales y una sola especie. La técnica exige que cada coral dañado tenga un clon sano al lado, algo inviable en un arrecife entero, y los propios autores advierten de que no está lista para el mar. Tampoco protege del calor: «Es una historia de recuperación. No frena las olas de calor; solo ayuda después», explica el biólogo Steve Palumbi.
El equipo estudia ahora cómo cultivar esas algas y llevarlas a corales blanqueados sin necesidad de contacto, y prevé pruebas de campo en Hawái y Palaos en los próximos meses o años. La urgencia es real: los arrecifes perdieron cerca de un 9 % de su coral vivo entre 2023 y 2024.


