Hacer ejercicio con un programa reduce un 23 % el riesgo de muerte en pacientes con cáncer, sobre todo de mama
Un metaanálisis de 21 ensayos clínicos y 8.449 pacientes, publicado en el British Journal of Sports Medicine, asocia los programas de ejercicio estructurado con un 23 % menos de riesgo de muerte. El 88 % de los participantes eran mujeres y el cáncer más frecuente era el de mama.
Moverse ayuda, también durante y después del cáncer. Un gran análisis que reúne 21 ensayos clínicos con 8.449 pacientes de Norteamérica, Europa, Australia y Asia lo confirma con datos: quienes siguieron un programa de ejercicio estructurado como parte de su atención vivieron más.
Las cifras
Comparados con quienes no hicieron ejercicio, los pacientes de los programas:
- Tuvieron un 23 % menos de probabilidades de morir y un 17 % menos de tener una recaída antes de morir.
- En otros análisis, un 26 % menos de riesgo de morir por su cáncer.
El 88 % de los participantes eran mujeres, con una media de 54 años, y el cáncer de mama era el más frecuente. El seguimiento medio fue de más de cinco años.
Qué tipo de ejercicio
Los resultados fueron más favorables con el ejercicio aeróbico (caminar rápido, bicicleta, nadar), solo o combinado con ejercicios de fuerza. El beneficio fue mayor en quienes completaron al menos el 70 % del programa.
Con prudencia
Es un metaanálisis: muestra una asociación sólida, no que el ejercicio cure el cáncer. Los programas eran muy distintos entre sí y no hubo pruebas claras de que retrasara el avance de la enfermedad. Antes de empezar, cada paciente debe hablar con su equipo médico.
Por qué importa
Es una herramienta barata, al alcance de casi todos y con beneficios para el cuerpo y el ánimo. Los autores piden que el ejercicio forme parte del tratamiento habitual.


