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Animales · Ríos

Nacieron en 2015 en un laboratorio y ya limpian el río: 52 náyades vuelven al Fluvià, en Olot

Técnicos del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa y del Consorci de l'Estany de Banyoles soltaron el 28 de octubre 52 náyades (Unio mancus), un molusco protegido que se alimenta filtrando el agua. Nacieron en 2015 en el laboratorio de náyades del Estany de Banyoles y han tardado diez años en alcanzar los 4,5 centímetros necesarios para sobrevivir en el río. Son pocas, pero se suman a una población que en abril seguía viva: más de 130 ejemplares contados aguas arriba de Olot.

Por Redacción · VerificadoFuente: Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa · Generalitat de Catalunya
Una mano con un traje de neopreno sostiene seis náyades pequeñas junto a la orilla del río Fluvià
Algunas de las 52 náyades criadas en el laboratorio del Estany de Banyoles, antes de volver al río Fluvià el 28 de octubre de 2026, en el Prat d'en Gou, aguas arriba de Olot. Foto publicada por Parcs Naturals de Catalunya (28-10-2026). Foto: Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa / Generalitat de Catalunya

Cada una cabe en la palma de la mano: 4,5 centímetros de concha después de diez años de crianza. El miércoles 28 de octubre, técnicos del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa y del Consorci de l’Estany de Banyoles soltaron 52 de estas náyades (Unio mancus) en el río Fluvià, en el Prat d’en Gou, aguas arriba de Olot.

Son pocas, y que el refuerzo funcione dependerá de cuántas sobrevivan en el río en los próximos años. Se esperó a que llegaran a ese tamaño porque, según la nota del parque, es el adecuado para tener «suficientes garantías» de una buena supervivencia.

Comen filtrando el agua

Las náyades son moluscos de agua dulce protegidos que se alimentan filtrando el agua, así que la limpian mientras comen. Tienen además un ciclo de vida curioso: sus larvas pasan una fase pegadas a peces autóctonos, como la bagra y el barbo. Por eso dependen de que esos peces estén bien, y el parque las considera un buen indicador de la calidad del río.

El Prat d’en Gou se eligió porque reúne lo que necesitan: orillas con raíces y buen bosque de ribera, sedimentos limpios y agua de calidad.

Un técnico agachado sobre la hojarasca, junto al río, coloca náyades en una bandeja al lado de un cubo naranja con agua

Un técnico prepara las náyades en la orilla del Fluvià antes de soltarlas, el 28 de octubre de 2026. Foto: Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa / Generalitat de Catalunya (Parcs Naturals de Catalunya, 28-10-2026).

Hijas de náyades del propio Fluvià

Las 52 nacieron en 2015 en el laboratorio de náyades del Estany de Banyoles, dentro del proyecto europeo LIFE Potamo Fauna (2014-2017), a partir de padres recogidos en el mismo río, en Besalú y en el tramo del Molí de Sant Roc, en Olot.

Llegan a un río donde la especie ha resistido. En abril, el parque y el Consorci contaron más de 130 náyades vivas en dos tramos del Fluvià, justo antes de Olot y a la altura de la Font de la Gruta. Entre ellas recuperaron 15 ejemplares marcados en 2014 y 2016, que sobrevivieron al temporal Gloria de 2020 y a la sequía de 2021 a 2023.

La meta, según el parque, es crear una población sana en el tramo del Fluvià que cruza el espacio protegido y que, desde allí, la especie se extienda al resto del río.

Fuentes

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