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Ciencia · Agricultura

El CSIC crea un «señuelo» que reduce a la mitad los virus que los pulgones llevan a los cultivos

Investigadores del Instituto de Ciencias Agrarias (ICA-CSIC) y del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP) han diseñado unas nanopartículas con forma de virus, vacías y no infecciosas, que ocupan en la boca del pulgón el sitio donde se engancha el virus. En el laboratorio redujeron a la mitad la transmisión de dos virus de cultivos, sin matar a los insectos. Aún no se ha probado en el campo; el CSIC ha pedido una patente europea.

Por Redacción · VerificadoFuente: CSIC · Annals of Applied Biology
Decenas de pulgones negros, algunos con alas, se alimentan en el envés de una hoja verde
Pulgones sobre una hoja. La mayoría de los virus pasan de planta a planta a través de estos insectos, sin infectarlos. Foto de la nota de prensa del CSIC, cedida por el CSIC. Foto: ICP / CSIC

Un pulgón pica una planta enferma, se lleva el virus pegado en la boca y unos segundos después lo deja en la siguiente. Así se propagan la mayoría de los virus de los cultivos. Un equipo del CSIC ha encontrado una forma de que el insecto llegue a la planta sana con la boca ya ocupada.

Los grupos de Alberto Fereres, en el Instituto de Ciencias Agrarias (ICA-CSIC), y de Fernando Ponz, en el Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, CSIC-UPM), han publicado el trabajo en la revista Annals of Applied Biology. Son resultados de laboratorio: el método no se ha probado todavía en un campo de cultivo.

Un virus vacío que ocupa el sitio del verdadero

Los investigadores fabricaron nanopartículas con piezas de virus, pero sin material genético, así que no pueden infectar. Estas partículas se pegan al estilete del pulgón, la pieza con la que pica y chupa la savia, justo en el punto donde se engancha el virus real.

Cuando los pulgones tomaban antes las nanopartículas, la transmisión del virus del mosaico del nabo y del virus del mosaico amarillo del calabacín bajó aproximadamente a la mitad, según la nota del CSIC. También se redujo la del virus del mosaico del pepino. Los autores creen que distintos virus usan sitios de unión cercanos, por lo que la estrategia podría servir para otros del mismo tipo.

Sin matar al insecto

La mayoría de estos virus son «no persistentes»: el pulgón los transmite en muy poco tiempo, y los insecticidas o los enemigos naturales del pulgón suelen llegar tarde. El enfoque del CSIC «no busca eliminar a los pulgones, sino impedir que actúen como transmisores», explica la institución, y se plantea como una alternativa a los insecticidas.

Las nanopartículas podrían producirlas las propias plantas, modificadas para fabricarlas, o aplicarse sobre el cultivo con un pulverizador. El CSIC ha solicitado una patente europea. El siguiente paso es comprobar si el efecto se mantiene fuera del laboratorio.

El trabajo lo han financiado el CSIC, la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Fuentes

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