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Ciencia · Paleontología

Los «hornos» de un pueblo sudafricano eran nidos de termitas de 400.000 años

Un vecino de Calitzdorp, en el Pequeño Karoo, encontró a principios de los 2000 unas estructuras en forma de tubo que parecían hornos antiguos. Un equipo dirigido por Miengah Abrahams, de la Universidad de Ciudad del Cabo, ha demostrado que son nidos fósiles de termitas de entre 323.000 y 401.000 años y los ha descrito como un tipo nuevo de fósil, con el nombre del pueblo.

Por Redacción · VerificadoFuente: Universidad de Ciudad del Cabo · Journal of Quaternary Science
Dos estructuras circulares de roca clara y porosa, como tubos abiertos, asoman del suelo rojizo entre arbustos secos, marcadas con etiquetas blancas
Los nidos fósiles de Calitzdorp, con forma de tubo, llegan al menos a un metro bajo tierra. Foto cedida por la Universidad de Ciudad del Cabo: Robert Muir. Foto: Robert Muir / Universidad de Ciudad del Cabo

Un artista de Calitzdorp, un pueblo del Pequeño Karoo (Sudáfrica), dio a principios de los 2000 con unas estructuras de roca en forma de tubo que asomaban del suelo. Parecían hornos de los antiguos habitantes de la zona. Eran otra cosa: nidos de termitas fosilizados de entre 323.000 y 401.000 años, según el estudio que acaba de publicar un equipo dirigido por la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) en el Journal of Quaternary Science.

El hallazgo fue de ese vecino; el trabajo de los científicos ha sido explicar qué eran. El matiz: los autores no identifican qué especie de termita los construyó, solo que es una especie extinguida.

Ocho nidos de un metro bajo tierra

En un solo punto de Calitzdorp hay ocho nidos bien conservados. Cada uno mide alrededor de un metro de profundidad y 65 centímetros de ancho, según la nota de la UCT. La datación por series de uranio los sitúa en el Pleistoceno medio.

Se conservaron gracias a las propias termitas: con su actividad arrastraron carbonato cálcico a la arena, que se endureció como una roca (calcretización). Los investigadores los han descrito como un icnogénero y una icnoespecie nuevos, es decir, un tipo nuevo de fósil de rastro, y les han puesto el nombre del pueblo: Columnanidus calitzdorpensis.

Tres investigadoras, agachadas con gorras y sombreros, excavan con las manos y una paleta un hoyo de tierra rojiza en un terreno pedregoso

Miengah Abrahams (a la derecha) con las estudiantes de máster Rabia Jacobs y Senate Marakabei, durante el trabajo de campo en el Pequeño Karoo. Foto cedida por la UCT: Robert Muir.

Del informe de impacto al museo del pueblo

La pista llegó a la ciencia a mediados de los 2000, en un informe de impacto paleontológico del geólogo John Almond, hoy coautor del estudio. Miengah Abrahams, profesora de Ciencias Geológicas de la UCT, supo de él por la profesora Emese Bordy y empezó la investigación en 2021, con colegas de Sudáfrica, Argentina y Australia.

En octubre, el equipo regaló al Museo de Calitzdorp, que guarda uno de los nidos, un póster que cuenta el descubrimiento. «Hablar con la gente del lugar sobre el patrimonio fósil que tienen a la puerta de casa es una de las partes más gratificantes de la ciencia», dice Abrahams. «Esperamos que los visitantes del museo, sobre todo los niños, aprecien más el mundo natural que les rodea».

El equipo quiere estudiar ahora nidos parecidos en el Cabo Septentrional y cerca de Ceres y Worcester.

Una investigadora con sombrero de ala ancha, gafas de sol y una cámara colgada al cuello, de pie en un camino de tierra entre matorrales, con montañas al fondo

Miengah Abrahams, profesora de Ciencias Geológicas de la UCT, que dirige el estudio. Foto cedida por la UCT: Robert Muir.

Fuentes

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