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Marte

Crean el primer mapa de los suelos de Marte, con 2.000 tipos de terreno

Un doctorando de la Universidad de Sídney clasificó casi 800 millones de puntos del planeta vistos desde órbita. El suelo que mejor puntúa para cultivar ocupa solo el 0,14 % de la superficie, y los autores avisan de que son candidatos para estudiar, no lugares elegidos para invernaderos.

Por Redacción · VerificadoFuente: Estudio en Catena (McBratney et al., 2026) y nota de prensa de la Universidad de Sídney
Daniel Irving, con bata y guantes azules, coloca una muestra en un instrumento de laboratorio
Daniel Irving, doctorando de la Universidad de Sídney y autor de correspondencia del estudio. Foto: Stephanie Zingsheim / Universidad de Sídney

Casi 800 millones de puntos de la superficie de Marte, observados desde órbita, han acabado ordenados en 2.000 tipos de suelo. Es el primer sistema completo para clasificar los suelos del planeta rojo, y su mapa cubre el 92 % de la superficie.

El trabajo lo firman el edafólogo Alex McBratney y su doctorando Daniel Irving, de la Universidad de Sídney, y se publicó el 7 de octubre en la revista Catena. «Es la primera vez que se desarrolla un sistema de clasificación de esta escala para los suelos de Marte», explica Irving en la nota de la universidad.

«Areths», el nombre para el suelo marciano

En la Tierra, los suelos se clasifican sobre todo por sus capas en profundidad, pero de Marte no hay datos capa a capa. Por eso el equipo se basó en las propiedades de la superficie y propuso un término nuevo, «areth», a partir de Ares, el nombre griego de Marte. El sistema tiene tres niveles: 10 reinos, 100 conjuntos y 2.000 formas.

Un suelo que saca 0,93 sobre 1

Como prueba, los investigadores puntuaron todas las clases según cómo servirían para cultivar plantas: capacidad de retener agua, pH, grosor, arcilla y grava. La mejor, llamada «Nohibareth», obtuvo 0,93 sobre 1. Ocupa alrededor del 0,14 % de la superficie, sobre todo en latitudes medias como Tharsis, el centro de Arabia Terra y Elysium Planitia. En el 73 % de las formas estudiadas, lo que más limitaba era la capacidad de retener agua.

Lo que el mapa todavía no mide

Los autores insisten en que esas zonas son candidatas para estudiar más de cerca, no sitios elegidos para un invernadero. El mapa aún no tiene en cuenta los percloratos tóxicos, el nitrógeno disponible ni cómo cambia el suelo en profundidad. «Un futuro invernadero en Marte necesitaría algo más que aire, agua y luz», resume McBratney.

El siguiente paso será probar en la Tierra, en condiciones controladas, mezclas de sustratos parecidas a las marcianas. El equipo cree que el trabajo también ayudará a entender suelos terrestres con muy poca materia orgánica, como los del desierto de Atacama o la región de Pilbara, en Australia.

Fuentes

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