Tres comunidades indígenas de la Amazonía peruana comen mejor tras dos años de renta básica
Durante dos años, 211 personas asháninka y yánesha recibieron dinero sin condiciones y talleres. Los hogares que no podían permitirse comida nutritiva bajaron del 73 % al 26 %, según la evaluación de la Universidad de Bath. Es un ensayo pequeño y sin grupo de control: sus autores piden más estudios.
Cada cuatro meses, durante dos años, todos los adultos de tres comunidades indígenas de la provincia de Junín, en la selva central de Perú, recibieron un pago sin condiciones: podían gastarlo como quisieran. Fueron seis pagos en total, que la Universidad de Bath calcula en el equivalente a unas 2 libras al día. Lo gestionó la organización climática Cool Earth y lo evaluó UBI Bath, el grupo de investigación sobre renta básica de esa universidad británica, que lo presenta como el primer ensayo de este tipo con pueblos indígenas amazónicos.
Los resultados, publicados el 20 de octubre de 2026, son prometedores, pero conviene leerlos con cautela: participaron 211 personas, 82 respondieron la encuesta final y el estudio no tuvo grupo de control, así que no puede atribuir todos los cambios al dinero. Los propios investigadores piden más estudios sobre su efecto a largo plazo.
Menos comidas saltadas y más ahorro
Entre la encuesta inicial (noviembre-diciembre de 2023) y la final (agosto de 2025), los hogares que no podían permitirse comida sana y nutritiva bajaron del 73 % al 26 %. Los que tenían que saltarse comidas pasaron del 49 % al 22 %, y los que conseguían ahorrar, del 49 % al 70 %. En una escala de bienestar del 1 al 10, los participantes situaron su vida de hace dos años en un 3 y la actual, entre un 6 y un 7.

Vecinos de una de las comunidades del ensayo con el equipo del programa (camisetas verdes). Foto: Andrea Ramos / Cool Earth.
Quedarse en casa en lugar de buscar jornales fuera
El cambio que más destacan los autores es que menos gente tuvo que salir de su comunidad para buscar trabajos eventuales, a menudo precarios: del 43 % al 18 %. Con ese margen, muchas familias dedicaron más tiempo a sus propias tierras, a sus hijos y a proyectos comunes. «El dinero marca una diferencia enorme e inmediata en la vida de la gente», resume Neil Howard, responsable de UBI Bath.
Dinero, talleres y mujeres indígenas al frente
El programa no era solo una transferencia. Seguía el modelo cash plus («dinero más»): talleres de educación financiera, derechos indígenas, conservación y cambio climático, diseñados con dos organizaciones de mujeres indígenas, ONAMIAP y OMIAASEC. Según la universidad, el 87 % de los participantes se sumó a acciones colectivas como reforestar con especies nativas, quemar menos bosque o recuperar manantiales. El estudio recoge estas prácticas, pero no mide cuánto bosque se ha conservado.

Vecinos plantando árboles en una de las comunidades. Foto: Andrea Ramos / Cool Earth.
Cool Earth incorporará el programa a su trabajo habitual y prevé llevarlo este mismo año a otras comunidades de la Amazonía peruana y a Colombia.
Fotos: Andrea Ramos / Cool Earth, cedidas por la Universidad de Bath.

