Premian a David Sancho por descubrir una molécula intestinal que impulsa la aterosclerosis y se puede frenar
El investigador del CNIC David Sancho ha recibido en Granada el XXII Premio Ciencias de la Salud de la Fundación Caja Rural, dotado con 25.000 euros, por identificar el propionato de imidazol, una molécula que fabrican algunas bacterias del intestino y que favorece la placa en las arterias aunque el colesterol esté bien. En ratones, bloquear su acción frenó la enfermedad; en personas, de momento, es un posible marcador precoz que hay que confirmar.
Hay personas que tienen las arterias cada vez más estrechas sin fumar, sin hipertensión y con el colesterol en orden. El equipo de David Sancho, jefe del laboratorio de Inmunobiología del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), encontró una de las piezas que faltaban, y ese trabajo acaba de recibir el XXII Premio Ciencias de la Salud de la Fundación Caja Rural Granada, dotado con 25.000 euros.
La pieza es el propionato de imidazol, una molécula que producen algunas bacterias del intestino. Según el estudio, publicado en Nature, favorece la formación de la placa aterosclerótica de forma independiente al colesterol: activa células del sistema inmunitario que inflaman la pared de las arterias.
Alta antes de que haya síntomas
En personas, el equipo vio que los niveles de esta molécula están elevados en quienes tienen las primeras fases de la aterosclerosis, incluso antes de notar nada. En modelos experimentales con ratones demostraron que no es un simple acompañante: contribuye directamente a la enfermedad.
Después probaron a bloquearla. Al impedir que la molécula actuara sobre las células inflamatorias, la aterosclerosis dejó de avanzar en esos modelos y, en casos avanzados, el daño de los vasos llegó a revertir en parte. Todo eso se ha visto en animales: todavía no hay un tratamiento para personas.

David Sancho (sexto por la izquierda), en el acto del XXII Premio Ciencias de la Salud en Granada. Foto: Fundación Caja Rural Granada.
Un análisis de sangre y un posible fármaco
El CNIC señala dos caminos. Medir el propionato de imidazol en personas aparentemente sanas podría ayudar a detectar pronto a quién tiene riesgo de aterosclerosis, la enfermedad que está detrás de muchos infartos e ictus. Y un fármaco que bloquee la molécula podría servir para prevenirla o tratarla.
Sancho reparte el mérito con su equipo y cita a Annalaura Mastrangelo, cuya caracterización metabólica permitió identificar la molécula, y a Iñaki Robles-Vera, posdoctoral llegado de la Universidad de Granada, que demostró su papel causal y buscó cómo bloquearla. «Este reconocimiento nos anima a seguir investigando nuevos mecanismos de la aterosclerosis con el objetivo de desarrollar herramientas para su diagnóstico temprano y nuevas opciones de tratamiento para los pacientes», ha dicho.
El premio lo organizan la Fundación Caja Rural Granada y la Fundación Pública Andaluza Parque Tecnológico de la Salud, con la colaboración de la Junta de Andalucía, la Universidad de Granada, los colegios de médicos y farmacéuticos de Granada y el CSIC.


