Un estudio del CNIC en Nature encuentra otra vía para que crezcan los vasos sanguíneos
El equipo de Rui Benedito, del CNIC y del Instituto Max Planck, muestra que los vasos sanguíneos pueden seguir creciendo sin la señal VEGF-VEGFR2, que se creía imprescindible. Puede ayudar a explicar por qué algunos tumores dejan de responder a los fármacos antiangiogénicos. Es investigación básica en modelos animales: no hay todavía ningún tratamiento ni ensayo en pacientes.
Durante años, la señal VEGF-VEGFR2 se ha tenido por la llave maestra de la angiogénesis, el proceso por el que el cuerpo forma vasos sanguíneos nuevos. Por eso muchos fármacos contra el cáncer la bloquean: sin vasos, el tumor no recibe sangre. Un estudio publicado en Nature con participación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) demuestra que los vasos pueden crecer incluso sin ella.
El matiz importa: es investigación básica, hecha en modelos animales a lo largo del desarrollo embrionario y después del nacimiento. Señala dianas nuevas, pero no hay todavía ningún tratamiento.
Células que se vuelven «de vena»
El equipo de Rui Benedito, jefe del Grupo de Genética Molecular de la Angiogénesis del CNIC y del Instituto Max Planck de Biomedicina Molecular (Alemania), ideó un sistema de mosaicos genéticos para seguir a la vez células normales y células sin VEGFR2. «Esto nos ha permitido observar cómo se comportan ambas poblaciones celulares durante todo el desarrollo embrionario y después del nacimiento», explica Irene García González, investigadora del CNIC y coprimera autora.
La pérdida del receptor afectó sobre todo a la primera fase de crecimiento, y no igual en todos los órganos: los vasos del cerebro resistieron bien, mientras que los del corazón, el riñón y el hígado fueron mucho más sensibles, según la nota del CNIC.
Con el tiempo, las células sin VEGFR2 volvían a sumarse a la red, sobre todo en las venas y en los pequeños vasos cercanos. Lo hacían adoptando rasgos genéticos de las células de las venas, un cambio que los autores llaman venosización. Otros dos receptores, VEGFR1 y VEGFR3, las ayudaban a sobrevivir y a moverse.

Vasos sanguíneos de una retina, en una imagen de microscopía del estudio. Imagen cedida por el CNIC.
Una pista contra la resistencia de los tumores
«Estos resultados también pueden ayudar a explicar por qué algunos tumores se hacen resistentes a los tratamientos que bloquean la señalización VEGF-VEGFR2», dice Benedito, codirector del estudio.
Según el CNIC, el hallazgo sugiere que atacar solo esa vía puede no bastar para lograr respuestas duraderas, y abre la opción de estudiar terapias combinadas que bloqueen también las rutas de reserva.
La microscopía se hizo en la Unidad de Microscopía e Imagen Dinámica del CNIC. El trabajo ha tenido financiación del Consejo Europeo de Investigación (ERC), del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, de la Fundación «la Caixa» y de entidades de Suecia y Finlandia.


