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Ciencia · Francia

Los árboles notan su propia forma y se enderezan solos, descubren en Francia

Un equipo del INRAE y la Universidad Clermont Auvergne ha visto en chopos jóvenes que el tronco usa la «madera de tensión» como un músculo, primero en un lado y luego en el contrario, para corregir su postura a partir de lo que percibe de su propia curvatura. Entenderlo puede ayudar a conseguir madera de más calidad y árboles que aguanten mejor tormentas y deslizamientos. El matiz: es un experimento de laboratorio con árboles jóvenes de una sola especie.

Por Redacción · VerificadoFuente: INRAE · New Phytologist
Un chopo joven, colocado en horizontal sobre un eje giratorio, dentro de una gran esfera abierta llena de tubos de luz blanca
El clinostato del INRAE: el chopo gira sobre su eje dentro de una esfera iluminada por todos lados, para que no sepa dónde está el suelo ni de dónde viene la luz. Foto: INRAE – Bruno Moulia. Foto: INRAE – Bruno Moulia

Un chopo joven gira despacio sobre su eje, tumbado, dentro de una esfera llena de luz que le llega por todas partes. Así no puede saber dónde está el suelo ni de dónde viene el sol. Solo le queda un sentido: el de su propia forma. Y aun así, en unas semanas, su tallo torcido vuelve a quedar recto.

Es el experimento con el que un equipo del INRAE y la Universidad Clermont Auvergne, en Francia, ha descubierto cómo se enderezan los árboles. Lo publica la revista New Phytologist.

Un músculo de madera

A esa capacidad de notar la posición del propio cuerpo se la llama propiocepción. Durante mucho tiempo se pensó que era cosa de animales, hasta que en 2012 un equipo con participación del INRAE demostró que las plantas también la tienen. Lo que faltaba era saber con qué mecanismo la usan.

Los investigadores tumbaron primero chopos jóvenes. Al cabo de unos diez días, los tallos ya se habían curvado hacia arriba gracias a la madera de tensión, un tipo de madera que se contrae como un músculo y tira del lado superior del tronco. Entonces los pasaron al clinostato, la máquina giratoria.

Allí, el árbol dejó de formar madera de tensión en el lado de arriba y empezó a formarla, idéntica, en el lado contrario. Esa segunda capa tiró en sentido opuesto, como el músculo antagonista de un brazo, hasta dejar el tallo recto. Hasta ahora se creía que esta madera solo se formaba en la cara superior.

Árboles más rectos frente a las tormentas

Según el INRAE, combinar lo que perciben de la luz y la gravedad con la conciencia de su forma ayuda a los árboles a recuperarse cuando una tormenta o un deslizamiento los tuerce, algo que gana peso con el cambio climático.

También tiene uso práctico. «Una mala coordinación al activar la madera de tensión crea tensiones internas que pueden afectar a la calidad de la madera», explica Bruno Moulia, director de investigación del INRAE. El objetivo, dice, es conseguir árboles «lo más rectos y relajados posible». El equipo apunta además a seleccionar cereales que se tumben menos con el viento y la lluvia.

El estudio se hizo con árboles jóvenes de una sola especie y en laboratorio; el siguiente paso es ver cómo funciona este mecanismo en árboles adultos y en el bosque.

Fuentes

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