Un brazo robótico blando se mueve con la luz gracias a algas vivas
Un equipo de la Universidad Tecnológica de Delft ha creado una tira de gel de dos centímetros cubierta de microalgas que se dobla cuando le da la luz y vuelve atrás en la oscuridad. Sin cables ni baterías, ha conseguido enganchar un aro y sujetar una bola bajo el agua. Es una prueba de concepto, publicada en Nature Communications.
En un acuario de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft), en los Países Bajos, una tira verde de dos centímetros se dobla despacio cuando se enciende la luz. No lleva motor, ni cables, ni batería. La mueven las microalgas vivas que crecen sobre ella.
La tira mide dos centímetros de largo y un milímetro de grosor, y está hecha de dos capas de hidrogel, un material blando que absorbe agua. Cuando le da la luz, las algas hacen la fotosíntesis y cambia la acidez del agua que las rodea. Las dos capas se hinchan de forma distinta y la tira se curva. En la oscuridad, las algas gastan la energía que han guardado, el agua vuelve a cambiar y la tira se dobla hacia el otro lado. «En diez segundos el actuador ya empieza a doblarse en sentido contrario», explica Fan Jiang, doctorando y primer autor del estudio.
La catedrática Marie-Eve Aubin-Tam, que dirige el equipo. Foto: Delft University of Technology & Studio Oostrum
Engancha un aro y sujeta una bola
El equipo ha probado la tira como pinza bajo el agua. En un ensayo engancha un aro de goma y lo levanta. En otro sujeta una pequeña bola de metal mientras hay luz y la suelta al apagarla.
El brazo engancha y levanta un aro de goma. El vídeo está acelerado 1.800 veces: el movimiento real es lento. Vídeo: Delft University of Technology
El brazo sujeta una bola con luz y la suelta en la oscuridad (vídeo acelerado). Vídeo: Delft University of Technology
«No empezamos pensando en una aplicación concreta», reconoce Jiang. El equipo apunta algunas: manipular con suavidad objetos delicados bajo el agua, persianas que reaccionen solas a la luz, dispositivos agrícolas o pequeños robots blandos que funcionen por su cuenta.
Fan Jiang, primer autor del estudio. Foto: Delft University of Technology & Studio Oostrum
Por qué es una buena noticia
Es una forma nueva de mover máquinas pequeñas con algo tan sencillo como la luz y unas algas vivas. «En teoría, un sistema basado en esta tecnología no necesitaría mucha energía para funcionar», dice Jiang. Si la idea madura, podría dar lugar a dispositivos blandos que trabajen sin cables ni baterías, alimentados por la fotosíntesis.
Por ahora es una prueba de concepto de laboratorio: los movimientos son lentos y el estudio no da datos de fuerza ni de cuánto tiempo aguanta la tira funcionando.
Un cultivo de microalgas, la fuente de energía del brazo. Foto: Delft University of Technology & Studio Oostrum


