Un plástico con enzimas incorporadas se degrada casi por completo en el fondo del mar en cinco meses
Un equipo japonés añadió pequeñas cantidades de enzimas a plásticos biodegradables y los dejó en el mar a distintas profundidades, hasta 5.503 metros.
Los plásticos que llamamos biodegradables se deshacen bien en un compostador, pero en el mar, y sobre todo en el fondo, donde hace frío y hay pocos microbios, pueden durar años. Un equipo japonés, con investigadores de la Universidad de Tokio, ha encontrado una forma de acelerarlo: meter las enzimas dentro del propio plástico.
Cómo lo hicieron
Añadieron enzimas que rompen los enlaces del poliéster (entre el 0,1 % y el 3 % del peso) a cuatro plásticos biodegradables y los dejaron en el mar a distintas profundidades: desde la costa, a pocos metros, hasta 5.503 metros. Las muestras del fondo se recogieron con el sumergible Shinkai 6500 y un robot submarino.
Los resultados
A 757 metros, tres de esos plásticos con enzima se degradaron casi por completo en cinco meses. En la costa se deshicieron más deprisa que los mismos plásticos sin enzima, y a 5.503 metros la degradación fue moderada. Con un 0,1 % de enzima, el plástico conservaba su resistencia, así que sigue sirviendo para fabricar objetos.
Lo que falta
El estudio, publicado en Nature, es un primer paso: aún hay que comprobar cuánto aguantan estos plásticos almacenados y si sirven para productos comerciales. Y la mejor solución sigue siendo que el plástico no llegue al mar.


