Salir en cuanto tiembla salva vidas: un estudio en Viña del Mar traza las rutas más seguras ante un tsunami
Dos investigadores chilenos cruzaron 119 recorridos con GPS de vecinos y estudiantes en simulacros de tsunami en Viña del Mar (2022-2026) con un modelo de inundación. Saliendo al momento, 100 de los 119 habrían llegado a zona segura; esperando 8 minutos, 49; con 12 minutos, solo 3. El método es barato y señala qué calles funcionan. Es un estudio en una sola ciudad y con participantes sobre todo universitarios, aunque se puede repetir en otras costas.
Cien de 119. Es el número de vecinos y estudiantes de Viña del Mar que habrían llegado a zona segura ante un tsunami si hubieran echado a andar justo después del terremoto. Si hubieran esperado ocho minutos, solo 49. Con doce minutos de retraso, tres.
Las cifras salen de un estudio de Alejandra Gubler y Matías Carvajal, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Pontificia Universidad Católica de Chile, publicado en Seismological Research Letters. Entre 2022 y 2026 grabaron con GPS los recorridos de los participantes en simulacros de evacuación de la ciudad y los cruzaron con un modelo de cómo avanzaría el agua.
Dos calles a 200 metros, dos resultados muy distintos
Los investigadores agruparon los 119 recorridos en 13 corredores principales. Cuanto más se retrasa la salida, menos corredores siguen siendo viables, y no todos fallan a la vez:
- Saliendo a los ocho minutos, en un corredor se habría salvado el 91 % de las personas y en otro, a solo 200 metros, el 13 %.
- Las animaciones del estudio muestran a cada participante como un punto que se vuelve rojo donde lo alcanza el agua simulada.
«La mayoría de las herramientas en las que confían las comunidades, como los mapas de evacuación, son estáticas», explica Gubler en la nota de la Sociedad Sismológica de América (SSA). Su método añade el tiempo: no solo por dónde ir, sino hasta cuándo sirve cada ruta.
Una herramienta barata que se puede llevar a otras costas
El sistema se basa en datos de GPS de simulacros que ya se hacen y en modelos de inundación existentes, así que es de bajo coste. Los autores creen que puede ayudar a vecinos y autoridades a decidir qué calles reforzar y a convencer de que no hay que esperar.
Según Gubler, lo que más impacta a los participantes es ver su propio recorrido en la animación: ver el tuyo «es lo que de verdad deja huella».
El estudio se limita a una ciudad y a voluntarios que eran sobre todo estudiantes universitarios, y los resultados dependen del terremoto simulado. La idea de fondo sirve para cualquier costa con riesgo de tsunami y Gubler la resume así: el margen es muy pequeño, «así que cada minuto cuenta de verdad». El trabajo forma parte de una próxima sección especial de la revista sobre respuesta ante emergencias.


