Una «nariz electrónica» con IA envía olores por internet y los recrea al otro lado
Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y del Laboratorio de Zhejiang presentan en Science Advances Scentronic, un sistema que reconoce un olor con sensores de gases y lo reproduce a distancia con una pulsera o un colgante que pulveriza fragancias. Es un prototipo de laboratorio: de momento reconoce cinco olores y en las pruebas los voluntarios acertaron cuál era en el 73 % de los casos.
Una nariz electrónica reconoce el olor del café y, en otro lugar, una pulsera lo vuelve a soltar. Es lo que hace Scentronic, un sistema creado en la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) con el Laboratorio de Zhejiang (China) y publicado el 21 de octubre en la revista Science Advances. Lo que viaja por internet no son moléculas, sino la información de qué olor es.
Del sensor de gases a la pulsera
La primera pieza es una nariz electrónica de unos 15 centímetros con una matriz de sensores de gases que detecta los compuestos químicos de cada olor. Un modelo de aprendizaje automático, entrenado exponiendo los sensores cientos de veces a cada aroma, decide cuál es: de momento distingue café, cerveza, vino tinto, bizcocho y naranja.
Esa etiqueta se envía por una plataforma en línea a un generador de aromas, en versión pulsera, colgante o de mano, que lleva cinco depósitos de fragancia y un atomizador que los pulveriza. Según la descripción del trabajo, el sistema responde en 0,6 segundos, aunque reconocer olores de comida complejos le lleva desde unos segundos hasta decenas.
En una prueba con voluntarios, los participantes reconocieron el olor recreado en el 73 % de los casos, y en torno al 71 % cuando eran mezclas de dos.
Pruebas de olfato desde casa, entre otros usos
El equipo plantea usos como compartir el olor de una comida con familia lejana, la realidad virtual o probar perfumes al comprar en línea. Según la agencia SINC, el sistema también podría servir para valorar a distancia la pérdida de olfato, por ejemplo tras una covid.
El primer autor, Chunyu Yang, estudiante de doctorado en Ciencia e Ingeniería de Materiales, lo resume así: conecta «oler algo aquí» con «recrear el olor correspondiente en otro sitio». Y avisa: «Por ahora, es un prototipo de investigación». Para llegar al mercado haría falta entrenarlo con muchos más olores, que funcione con las mezclas del mundo real y comprobar la seguridad de respirar la fragancia pulverizada de forma repetida.


