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Planeta · Economía circular

Los posos del café podrían convertirse en biodiésel, prebióticos y nutrientes para cultivos

Un equipo de la Universidad de Granada ha diseñado una biorrefinería que saca tres productos de los posos del café: aceite para biodiésel, azúcares con efecto prebiótico y compuestos que ayudan a los cultivos a aprovechar los micronutrientes. Una planta de tamaño medio recuperaría la inversión en unos cuatro años. El matiz: de momento es una simulación por ordenador, no una planta en marcha.

Por Redacción · VerificadoFuente: Universidad de Granada · Bioresource Technology
Siete investigadores sonríen de pie ante una pantalla con el rótulo «INPROS TEP 982, Ingeniería de Procesos Sostenibles, Universidad de Granada»
El grupo de investigación Ingeniería de Procesos Sostenibles (INPROS, TEP-982) de la Universidad de Granada. Foto cedida por el grupo para esta noticia. Foto: Grupo INPROS (TEP-982) · Universidad de Granada

Cada año se tiran en el mundo unos seis millones de toneladas de posos de café, y la mayoría termina en el vertedero o en el incinerador. Un equipo del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Granada ha diseñado una biorrefinería para sacarles partido, según contó la universidad el 26 de octubre. El estudio se ha publicado en la revista Bioresource Technology.

El matiz: las cifras salen de un simulador industrial, no de una planta construida. Los propios autores dicen que «no equivalen a resultados obtenidos en una instalación industrial en funcionamiento».

Tres productos de un mismo residuo

La pieza central es la carbonización hidrotermal: los posos se tratan con agua caliente a presión y se separan en una parte líquida y otra sólida. De ahí salen tres productos:

  • Aceite, que puede servir como materia prima para biodiésel.
  • Carbohidratos con efecto prebiótico, con usos en alimentos y suplementos.
  • Bioquelatos, compuestos que ayudan a las plantas a aprovechar los micronutrientes del suelo y a enriquecer los cultivos.

Un investigador con bata blanca trabaja en un laboratorio con equipos, garrafas y matraces

El laboratorio del grupo TEP-982 en la Facultad de Ciencias de la UGR. Foto cedida por el grupo INPROS.

Rentable a partir de un tamaño medio

El trabajo, parte de la tesis doctoral de Anderson Valencia Isaza y dirigido por el profesor Alejandro Fernández Arteaga, no se queda en la idea: calcula costes e ingresos con el programa de simulación SuperPro Designer. En el escenario de 10 toneladas por lote, la planta recuperaría la inversión en unos cuatro años, con un valor actual neto de 108 millones de dólares y una rentabilidad interna del 18,5 %.

La clave, según el equipo, es vender varios productos a la vez: ninguno por separado haría tan rentable el proceso. La viabilidad es «favorable en capacidades intermedias», y en otros tamaños depende de cómo se opere la planta.

Lo que falta por mejorar

El análisis de ciclo de vida, hecho con el área de Tecnologías del Medio Ambiente de la UGR, señala dos puntos débiles: el vapor de agua que consume el proceso y los disolventes. Los autores creen que hay que reducir los dos antes de llevarlo a la industria.

El grupo trabaja también en otra línea agrícola, el proyecto FERTCAFE, para hacer un biofertilizante con posos de café. Y participa en Coffee Cube, una red de grupos de la UGR (de Ingeniería Química, Nutrición y Bromatología, y Edafología y Química Agrícola) que estudia cómo aprovechar los residuos del café.

Cartel de Coffee Cube: un grano de café con engranajes de colores dentro de un hexágono verde, con el lema «Valorización de residuos y subproductos del café: tecnología y productos»

Imagen de Coffee Cube, la red colaborativa de grupos de la UGR sobre los residuos del café. Cedida por el grupo INPROS.

Fuentes

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