Científicos argentinos logran repoblar el fondo del golfo San José con vieiras criadas en colectores
Un equipo del CESIMAR (CONICET) recogió crías de vieira tehuelche en colectores y en 2025 las sembró en el golfo San José (Chubut). Año y medio después han crecido como las de los bancos naturales y rozan la talla legal de pesca, 60 milímetros. Un colector nuevo ha cuadruplicado las crías recogidas. Por ahora es una escala experimental: el siguiente paso es probarlo con los mariscadores de la zona.
Dos o tres milímetros. Ese es el tamaño de las vieiras recién asentadas en las redes que un equipo de científicos argentinos cuelga en el mar del golfo San José, en el norte de Chubut. Año y medio después de sembrarlas en el fondo, las de 2025 ya rozan los 60 milímetros, la talla mínima para poder pescarlas.
El proyecto lo dirigen el becario posdoctoral Leandro Getino Mamet y el investigador Gaspar Soria, del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR, CONICET). Colaboran la Secretaría de Pesca de Chubut, una alumna de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y los buzos del CENPAT. Es todavía un ensayo experimental, pero según el equipo demuestra que repoblar los bancos es posible técnica y biológicamente.
Una red que a las larvas «les encanta»
La vieira tehuelche (Aequipecten tehuelchus) se pesca a mano, buceando hasta 25 metros de profundidad, y sostiene la marisquería artesanal del golfo. Sus bancos pasan por ciclos de abundancia y escasez que, sumados a la pesca, pueden tardar varias temporadas en recuperarse.
Las vieiras desovan entre finales de diciembre y enero, y sus larvas nadan cerca de un mes buscando dónde fijarse. «En la naturaleza lo hacen sobre algas o conchillas, pero nosotros les proporcionamos un sustrato que les encanta: la red Netlon», explica Getino Mamet. Las crías crecen unos meses en esas redes y después se siembran en el fondo.
El seguimiento mostró que crecieron igual que las de los bancos naturales.
Menos «papas de mar», más crías
El primer año apareció un problema: las ascidias, conocidas como «papas de mar», colonizan los colectores y complican sacar las crías. En 2026 los buzos probaron a limpiarlos, con buenos resultados, y el equipo ensayó un colector de otro diseño con el que la cantidad de crías recogidas se cuadruplicó.
El siguiente paso es poner muchos más colectores en el mar con el apoyo de la Fundación Williams y trabajar codo a codo con los mariscadores locales, con sus barcos y su conocimiento del golfo, para ver si el sistema funciona en condiciones reales de pesca.


