Angola lleva cuatro vacunas a la vez a más de 10 millones de niños
Del 23 al 27 de octubre, más de 11.000 equipos con 77.000 sanitarios, voluntarios y líderes comunitarios recorrieron todas las provincias de Angola para vacunar contra la polio, el sarampión, la rubéola y la fiebre amarilla. El objetivo era llegar a más de 10 millones de niños; la cifra final de vacunados aún no se ha publicado.
Once mil equipos de vacunación salieron el 23 de octubre por barrios, aldeas y caminos de todas las provincias de Angola. Durante cinco días, hasta el 27, llevaron a la vez cuatro vacunas, contra la polio, el sarampión, la rubéola y la fiebre amarilla, con un objetivo: más de 10 millones de niños. Es una de las mayores operaciones de salud pública de la historia del país, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El matiz: esa cifra es la meta. El Gobierno angoleño y la OMS aún no han publicado cuántos niños se vacunaron al final.
77.000 personas en la calle
La vicepresidenta de Angola, Esperança da Costa, inauguró la campaña en Luanda. Participaron más de 77.000 sanitarios, voluntarios, movilizadores y líderes comunitarios, tanto en las ciudades como en zonas rurales y de difícil acceso. En las provincias que lindan con la República Democrática del Congo y con Namibia se añadió la vacuna inyectable de la polio, coordinada con campañas parecidas en esos dos países para proteger a la población de la frontera.
La dirige el Ministerio de Salud, con el apoyo de la OMS, UNICEF, Gavi y la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis. Las vacunas se pagan con el presupuesto del Estado, según la ministra de Salud, Sílvia Lutucuta.
De cinco vacunas a trece
Angola ha pasado de ofrecer cinco vacunas en su calendario infantil, en 1979, a trece en 2026. También ha multiplicado los centros de salud con cadena de frío, en parte gracias a equipos solares instalados en zonas remotas, que acercan las vacunas a los niños de los lugares más aislados.
Los niños que nunca se vacunaron
El representante de la OMS en Angola, Indrajit Hazarika, escribió que el éxito de la campaña no se medirá solo por el número de dosis, sino por si llega a los llamados «niños de dosis cero», los que nunca han recibido ninguna vacuna. La propia vicepresidenta lo resumió en la inauguración: la protección de los niños «no termina con una campaña», y hay que mantener la vacunación de rutina.
El siguiente paso es el balance final de la campaña, que debe publicar el Ministerio de Salud con la OMS.


