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Salud · Alimentación

Las cáscaras, tallos y semillas que tiramos tienen más fibra que lo que comemos en 10 de 12 alimentos

Un estudio del King's College de Londres analizó 12 frutas y verduras habituales y vio que en 10 de ellas las partes que solemos tirar tenían más fibra que la pulpa. La piel y el corazón de la piña, unas cinco veces más; la piel y las semillas de la calabaza, 9,25 gramos por cada 100. El matiz: se midieron en crudo, cocinarlas puede cambiar la cifra, y el brócoli fue una excepción, con menos fibra en el tallo que en los ramilletes.

Por Redacción · VerificadoFuente: International Journal of Food Sciences and Nutrition · King's College London
Una mujer con gafas y bata azul y un hombre con camisa de cuadros preparan verduras troceadas en cuencos en una cocina
La doctora Rachel Gibson (a la derecha), que dirigió el estudio del King's College London sobre la fibra de las partes que solemos tirar. Foto: King's College London. Foto: King's College London

La piel de la piña, el corazón que queda en la tabla, las pepitas de la calabaza. Todo eso suele ir a la basura, y es justo donde más fibra hay. Lo ha medido un equipo del King’s College de Londres en 12 frutas y verduras frescas de uso común: en 10 de las 12, las partes que se tiran tenían más fibra que la que nos comemos.

El estudio, publicado el 29 de octubre en el International Journal of Food Sciences and Nutrition, tiene sus límites: los alimentos se analizaron en crudo, así que cocinarlos puede cambiar la cantidad de fibra y lo fácil que es digerirla. Y no todo suma: en el brócoli, el tallo tenía un 28,4 % menos de fibra que los ramilletes.

Cinco raciones de piña en la piel y el corazón

Las cifras más llamativas, según la nota de la editorial Taylor & Francis:

  • Piña: la piel y el corazón tenían más de cinco veces la fibra de la pulpa. Los de una sola piña aportarían tanta fibra como cinco raciones de fruta.
  • Calabaza: la piel y las semillas, 9,25 gramos de fibra por cada 100.
  • Sandía: la corteza, 2,10 gramos por cada 100, más o menos como una rebanada de pan integral.

Estas partes pesan entre el 25 % y el 48 % del total de cada alimento.

Un menú con lo que sobra

La fibra es una asignatura pendiente en Reino Unido: solo el 4 % de los adultos llega a los 30 gramos diarios recomendados, y la media se queda en 16,4. Además, el país tira unos 10 millones de toneladas de comida al año, y más de un tercio son frutas y verduras frescas.

Por eso el equipo, que dirige la investigadora Rachel Gibson, llevó la idea a la cocina. King’s Food, el servicio de comedores de la universidad, lanzó un menú «de la raíz a la punta» tras probarlo con 40 estudiantes y trabajadores. Lo que más les convencía era la fibra, más que el argumento ecológico.

Gibson propone empezar por lo fácil: comer el kiwi con piel, echar los tallos de brócoli a un salteado y no quitar las semillas al pimiento. «No se trata de ser perfectos», dice. Su compañero Balazs Bajka aclara que nadie pretende que comamos 100 gramos de piel de calabaza, sino que variemos las fuentes de fibra.

Fuentes

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