Un gran estudio europeo señala qué pruebas pueden evitar la biopsia de hígado
El programa europeo LITMUS, coordinado por la Universidad de Newcastle, comparó en más de 1.500 pacientes análisis de sangre, ecografías de rigidez y resonancias con la biopsia, la prueba que hoy mide el daño del hígado graso. Varias detectan con fiabilidad la fibrosis avanzada y la cirrosis. El matiz: para la fase en la que se decide entrar en los ensayos de fármacos solo una pasó el listón, y la biopsia seguirá siendo necesaria en esos casos.
Para saber cuánto daño tiene un hígado graso, hoy muchas veces hay que pinchar el órgano y sacar un trocito: una biopsia. Dos estudios del programa europeo LITMUS, publicados en The Lancet y Nature Medicine, dicen qué pruebas sin pinchazo pueden sustituirla, y en qué casos todavía no.
La enfermedad hepática asociada a problemas metabólicos (MASLD) afecta a cerca de un tercio de los adultos del mundo, y a muchos más entre las personas con obesidad o diabetes tipo 2. Con los primeros fármacos para su forma grave (MASH) llegando a las consultas, hacen falta pruebas fiables y sencillas.
Bien para la cirrosis, todavía no para todo
El primer estudio comparó análisis de sangre y ecografías de rigidez del hígado en más de 1.500 pacientes; el segundo, resonancias avanzadas en más de 350. Para la fibrosis avanzada y la cirrosis, las más precisas fueron el panel de proteínas SOMAScan, la elastografía por resonancia y la elastografía con FibroScan. Los análisis ELF y ADAPT también superaron el listón para la cirrosis.
«Para la cicatrización avanzada del hígado y la cirrosis ya tenemos herramientas lo bastante buenas para usarlas con verdadera confianza», resume el catedrático Quentin Anstee, coordinador del consorcio.
El matiz está en la fase intermedia, la que decide si un paciente entra en un ensayo de fármacos: ahí solo SOMAScan alcanzó la precisión fijada, y los reguladores siguen pidiendo biopsia.
Un análisis barato para empezar
Una sorpresa: la gamma-GT, un análisis de sangre sencillo y barato, funcionó mejor como primer filtro que el índice FIB-4. Los autores proponen un camino, pendiente de validar: gamma-GT primero, después ELF o FibroScan, y las resonancias avanzadas solo en consultas especializadas.
LITMUS reunió a 53 socios de universidades y empresas, con financiación de la Iniciativa de Medicamentos Innovadores, una alianza entre la Unión Europea y la industria farmacéutica europea.


