Kazajistán suelta a su segundo tigre en libertad, 70 años después de perder los suyos
Amur, un tigre macho traído de Rusia, salió el 31 de octubre a la reserva de Ile-Balkhash, donde ya caza sola la hembra Umit desde julio. El objetivo del Ministerio de Ecología es una población que se reproduzca por sí misma, pero por ahora son dos adultos con collar por satélite y dos cachorros aún en observación.
La puerta de la caja se abre y Amur sale de un salto hacia la orilla. Es un tigre macho del Amur y, desde el 31 de octubre, el segundo que vive en libertad en Kazajistán después de más de 70 años sin tigres en el país.
La suelta fue en la reserva natural estatal de Ile-Balkhash, al sureste, cerca del lago Baljash. Allí vivía el tigre del Caspio, o tigre de Turán, una subespecie que desapareció de Kazajistán a mediados del siglo XX por la pérdida de su hábitat, la caza furtiva y la falta de presas.
Umit abrió el camino en julio
La primera fue Umit, una hembra liberada el 31 de julio. Según el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales, sigue recorriendo la reserva y caza sola; un collar por satélite permite seguir sus movimientos. Amur lleva otro igual.
Los dos llegaron en mayo desde el territorio de Jabárovsk, en Rusia, junto a dos cachorros. Los cuatro fueron capturados en la naturaleza. Los cachorros siguen bajo vigilancia y se decidirá si se sueltan cuando tengan edad y pasen las pruebas.
Antes de abrir la caja, los especialistas revisaron la salud de Amur, su forma de cazar, si conseguía comida solo y cómo reaccionaba ante las personas. «Cada suelta es una gran responsabilidad», explicó Daniyar Turgambayev, presidente del Comité de Bosques y Fauna.
Primero los ciervos y los kulanes
La reserva se creó en 2018 y el trabajo empezó por la comida: se han trasladado ciervos de Bujará y kulanes, un asno salvaje asiático. En septiembre llegaron otros 30 kulanes desde el parque nacional de Altyn-Emel.
El programa lo llevan Kazajistán y Rusia, con el Centro Tigre del Amur y el apoyo de WWF. «Nuestro objetivo no es solo devolverlos a su hábitat, sino formar una población estable que viva y se reproduzca por sí misma en la naturaleza», dijo el ministro Alibek Kuantyrov.
Para eso hacen falta más tigres y que los que hay críen. El siguiente paso es decidir cuándo salen los dos cachorros.


