Un toro y un burro forman en Etiopía un vínculo nunca descrito entre dos especies de granja
Achille, un toro, y Patroclo, un burro, viven en una meseta de Etiopía, tienen dueños distintos y solo coinciden en el pasto. Allí se buscan, se lamen, se frotan y se quedan juntos, aunque tienen otros animales cerca. Investigadores de la Universidad de Pisa lo describen en Current Biology como un vínculo social y sexual entre especies. El matiz: es una sola pareja, observada durante dos semanas.
Se llaman Achille y Patroclo, como los dos amigos inseparables de la Ilíada. Achille es un toro y Patroclo, un burro. Viven en una meseta de Etiopía, pertenecen a familias distintas y solo se ven en el pasto. Y allí, en cuanto coinciden, se buscan.
Un equipo de la Universidad de Pisa los vio mientras hacía otro estudio de campo. Les llamó tanto la atención que, del 6 al 19 de marzo de 2026, apuntó todas sus interacciones. Lo publican en Current Biology la doctoranda Martina Francesconi, primera autora, André B. da Cruz y la etóloga Elisabetta Palagi, entre otros.
Se lamen, se frotan y eligen estar juntos
Los dos animales se lamían, se frotaban y se acariciaban con el hocico, y volvían una y otra vez a pastar o descansar uno al lado del otro. La relación también tenía una parte sexual: los investigadores contaron 51 montas entre ellos, sin que el burro mostrara señales de evitarlo o defenderse.
Lo que más les sorprendió es que no estaban solos. Los dos tenían otros animales cerca con los que relacionarse, y el toro apenas se interesó por otros burros: solo intentó montar a otro dos veces, y ese burro reaccionó con las orejas hacia atrás y gestos de amenaza. Por eso los autores hablan de una relación selectiva, que no se explica por falta de compañía.
Lo que todavía no se sabe
Los propios autores reconocen que no pueden decir para qué sirve ese vínculo. Proponen varias explicaciones posibles, como reforzar la relación, mantenerla o rebajar tensiones, y piden estudios que comparen más casos.
Es una sola pareja, observada durante dos semanas. No permite sacar conclusiones generales sobre toros ni burros, pero sí deja un caso muy bien documentado de dos animales de especies distintas que se eligen el uno al otro.


