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Las ranas de la Mata Atlántica que hundió un hongo en los 80 han vuelto

Entre 1979 y 1982 las ranas de la estación de Boracéia (São Paulo, Brasil) se desplomaron. Un estudio del Zoo Nacional del Smithsonian y la Universidad Estatal de Pensilvania señala al hongo quitridio y muestra que la mayoría de las especies se han recuperado: 12 de las 17 estudiadas siguen allí. De las otras cinco no hay rastro, y los autores avisan de que el resultado vale para ese lugar, no para toda la Mata Atlántica.

Por Redacción · VerificadoFuente: Smithsonian's National Zoo and Conservation Biology Institute · Molecular Ecology
Una rana marrón anaranjada posada sobre un tronco con musgo, junto a una seta blanca, en el suelo de un bosque
Una rana Haddadus binotatus cerca de la estación biológica de Boracéia (São Paulo). Foto: Jack Boyette, Smithsonian's National Zoo and Conservation Biology Institute (imagen cedida a Noticias Felices). Foto: Jack Boyette, Smithsonian's National Zoo and Conservation Biology Institute

Entre 1979 y 1982, en la estación biológica de Boracéia, en plena Mata Atlántica de São Paulo, muchas ranas dejaron de aparecer. Durante décadas nadie supo bien por qué: unos lo atribuían al clima, otros a temporadas extremas. Un estudio publicado en Molecular Ecology por el Zoo Nacional del Smithsonian (NZCBI) y la Universidad Estatal de Pensilvania apunta ahora al hongo quitridio y trae una buena noticia: la mayoría de esas especies se han recuperado.

Ranas de museo con 50 años

El equipo, dirigido por el doctorando Jack Boyette, analizó más de 370 ejemplares de 17 especies que el herpetólogo William Ronald Heyer recogió en Boracéia y que guarda el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. Hay ranas de dos campañas de los años setenta, antes del desplome, y de tres de los ochenta, después.

Ninguna de las ranas anteriores a 1979 tenía el hongo. Más de la mitad de las de los ochenta, sí. «Nuestros resultados señalan sobre todo al hongo quitridio», dice Boyette en la nota del Smithsonian.

Las que resistieron, las que volvieron

El dato que más llamó la atención fue al revés de lo esperado: las especies que más cayeron no tenían infección detectable, y las que nunca cayeron estaban muy infectadas. Los autores creen que las primeras murieron antes de que nadie pudiera recogerlas y que las segundas toleraban el hongo.

Entre 2022 y 2024 el equipo volvió seis veces a Boracéia con investigadores de la Universidad de São Paulo. Encontró 12 de las 17 especies. Según el estudio, la tolerancia al hongo parece haberse extendido también entre las que se habían hundido. El hongo sigue presente.

Cinco especies sin rastro

No todo es recuperación. Cinco de las 17 especies no se han vuelto a ver, y los autores temen que hayan desaparecido de la zona. También insisten en que lo que vale para Boracéia no se puede extender a toda la Mata Atlántica.

«Sin estas colecciones nunca habríamos podido detectar patógenos que pasaron desapercibidos durante décadas», resume Michael Campana, genetista del NZCBI. El equipo sigue trabajando con ADN de los ejemplares de museo para entender cómo algunas ranas aprendieron a convivir con el hongo.

Fuentes

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