Una cueva funeraria de hace 3.500 años en Palma ayudará a entender los rituales de la Edad del Bronce en Mallorca
Un equipo del CSIC y del Instituto Catalán de Arqueología Clásica ha excavado en la necrópolis de Son Sunyer (es Pil·larí, Palma) el hipogeo SSU9, una cueva artificial tallada en la roca y descubierta en 2024. Han aparecido huesos humanos, también de niños, fragmentos de cerámica y otros objetos ligados a los ritos funerarios. El matiz: la fecha, unos 3.500 años, es provisional hasta que lleguen los análisis de radiocarbono.
Bajo las capas de una ocupación medieval, en es Pil·larí, a pocos kilómetros del centro de Palma, ha aparecido lo que buscaban los arqueólogos: niveles funerarios de la Edad del Bronce. Están en el hipogeo SSU9, una de las nueve cuevas artificiales que forman la necrópolis de Son Sunyer.
Los hipogeos son cámaras talladas en la roca, con pasillos, bancos de piedra y nichos, que los primeros pobladores de Mallorca usaban para enterrar a sus muertos. El SSU9 se descubrió en 2024 y se excava desde 2025. La campaña de este otoño, que terminó el 30 de octubre, la han codirigido Pau Sureda, del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit-CSIC), y Jordi Hernández, del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC-CERCA).

Algunos de los materiales documentados en Son Sunyer, ordenados por épocas, con los restos humanos a la derecha. Foto: CSIC.
Huesos de adultos y de niños
El equipo ha documentado huesos humanos, fragmentos de cerámica y otros objetos relacionados con los rituales funerarios. Entre los restos hay enterramientos infantiles, que pueden ayudar a saber cómo era la comunidad y quién participaba en esos ritos, según el CSIC.
Los huesos estaban dispersos y desordenados. Para Hernández, eso «podría estar relacionado con la manera en que se gestionaban los enterramientos». La hipótesis del equipo es que los cuerpos se colocaban primero sobre los bancos de piedra o en los nichos de las paredes, y que después parte de los restos se movía al espacio central para dejar sitio a nuevos difuntos.
Un nicho bajo el banco
Una de las sorpresas es un nicho situado debajo de uno de los bancos de piedra, una disposición poco habitual en otros hipogeos de Mallorca. Muchos de los estudiados hasta ahora se habían reutilizado o alterado con los siglos, y en Son Sunyer las canteras de marés de los siglos XVI y XVII destruyeron parte de las estructuras. Por eso cuesta tanto encontrar capas funerarias originales.
Los materiales tienen «cierto grado de alteración», según Sureda, pero se pueden estudiar.
Lo que viene
El siguiente paso es el laboratorio. La datación por radiocarbono dirá con precisión cuándo se usó la necrópolis, y el análisis de los huesos permitirá conocer la edad, las enfermedades, la dieta y las características genéticas de quienes fueron enterrados allí.


