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Ciencia · Reciclaje

Químicos de la Universidad de Chile deshacen el nailon a menos temperatura para reciclarlo

El equipo de Susan Lühr, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, rompe el nailon 6, el plástico de muchas redes de pesca, con ácido fórmico y alcoholes a 150-180 °C, menos calor que los métodos habituales. Lo que sale son aminoésteres, compuestos que la industria química puede volver a usar. Es un resultado de laboratorio, publicado en Macromolecules: ya lo están probando con aparejos de pesca desechados, pero todavía no funciona a escala industrial.

Por Redacción · VerificadoFuente: Universidad de Chile · Macromolecules
Tres jóvenes con bata blanca y una mujer con jersey negro y bufanda roja posan de pie en un laboratorio, delante de una campana de extracción
Matías Fuenzalida, Martín Santander, Susan Lühr y Matías Concha, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Foto: Matilde Pacheco Cárdenas. Foto: Matilde Pacheco Cárdenas / Universidad de Chile

Unas tiras de plástico, un ácido que viene de la materia orgánica y un poco de alcohol. Con eso, y a 150-180 °C, el equipo de la química Susan Lühr, en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, consigue romper las largas cadenas del nailon 6 en moléculas más pequeñas que se pueden aprovechar.

El nailon 6 (poliamida 6) está en tejidos, piezas técnicas y en buena parte de las redes de pesca. Reciclarlo por la vía química suele exigir más temperatura. El grupo lo hace con ácido fórmico y alcoholes como el n-butanol, y lo ha publicado en la revista Macromolecules en un artículo firmado en primer lugar por Marcelo Vilches-Herrera.

Un joven con bata blanca sostiene frente a la cámara dos frascos pequeños con un polvo blanco, en un laboratorio

Muestras del laboratorio de Susan Lühr en la Facultad de Ciencias. Foto: Matilde Pacheco Cárdenas / Universidad de Chile.

Aminoésteres en vez de basura

Lo que se obtiene no es nailon nuevo, sino sobre todo aminoésteres, unos compuestos químicos con valor para la industria. En las reacciones interviene la caprolactama, la pieza básica con la que se fabrica el nailon 6.

«Nuestra investigación es mucho más sustentable porque usamos un ácido que proviene de la materia orgánica», explica Martín Santander, estudiante de Química Ambiental que forma parte del grupo. Con él trabajan el doctor en Química Matías Concha, que tomó las riendas del proyecto en 2024, y las químicas ambientales Yulissa Pino y Paula Briones. Ha colaborado Sebastián Gallardo Fuentes, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

De las redes viejas a la escala industrial

El equipo ha empezado a aplicar el método a aparejos de pesca desechados, uno de los residuos plásticos que más preocupan en el mar, aunque todavía no ha publicado resultados con ellos. El reto ahora es escalar el proceso: por el momento es química de laboratorio.

El coste también pesa. «El reciclaje químico permite realizar el ciclo completo», defiende Lühr, pero hoy es más caro que el reciclaje mecánico, el más habitual en Chile, y su trabajo busca abaratarlo. En el mismo laboratorio, Matías Fuenzalida prueba alternativas más rápidas y con menos calor para descomponer el PET de las botellas.

Chile consume alrededor de 1,3 millones de toneladas de plástico al año, según la asociación de la industria Asipla, y en 2024 recuperó el 10,3 %. La ley de Responsabilidad Extendida del Productor le exige llegar al 55 % en los envases no domiciliarios a partir de 2031.

Fuentes

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