Hacer fuerza en la piscina fortalece una zona de la cadera en mujeres mayores
En un ensayo de la Universitat de València con 98 mujeres de unos 68 años, el grupo que hizo fuerza en el agua durante ocho meses ganó más densidad ósea en el triángulo de Ward, una región de la cadera, que el que se ejercitó en tierra o no hizo nada. La mejora se limita a esa zona y aún no se sabe si evita fracturas.
Dos sesiones de una hora a la semana, durante ocho meses, en una piscina. Con ese programa de ejercicios de fuerza, el 54 % de las mujeres mayores de un ensayo de la Universitat de València (UV) mejoró la densidad ósea de una zona concreta de la cadera por encima del umbral que habían fijado los investigadores. Entre las que hicieron ejercicio en tierra lo consiguió el 33 %, y entre las que no siguieron ningún programa, el 10 %. Es un ensayo con 98 participantes, la mejora se vio solo en esa región y todavía no se sabe si se traduce en menos fracturas.
Resistencia, velocidad y progresión
El estudio, del grupo de Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte (PHES) que dirige el catedrático Juan Carlos Colado, se ha publicado en Archives of Gerontology and Geriatrics. Analiza tres grupos de un ensayo clínico aleatorizado más amplio, con mujeres de una edad media de unos 68 años y, según el título del artículo, con sobrepeso.
Un grupo hizo fuerza en el agua, otro hizo ejercicios en tierra y el tercero mantuvo su vida habitual. Las sesiones eran de 60 minutos, dos veces por semana durante 32 semanas, con supervisión de profesionales. En la piscina combinaban ejercicios de brazos y piernas con dispositivos que aumentan la resistencia del agua y tenían que moverse lo más rápido posible sin perder la técnica. La exigencia subía poco a poco, adaptada a cada participante.
En el agua, cuanto más rápido es el movimiento, más resistencia opone. Ese principio permite convertir la piscina en un lugar para ganar fuerza de verdad, y no solo para hacer ejercicios suaves.
El triángulo de Ward, la zona que mejoró
Las densitometrías mostraron que el grupo de piscina mejoró significativamente más que los otros dos en la densidad mineral ósea y en el T-score del triángulo de Ward, una región de la cadera. Los resultados no fueron iguales en todas las zonas del esqueleto que se midieron.
«No se trata simplemente de recomendar a las personas mayores que acudan a la piscina», advierte Colado. «Lo verdaderamente importante es qué ejercicios realizan, con qué resistencia, a qué velocidad y con qué progresión».
Lo que falta por saber
El estudio no permite separar cuánto aporta cada ingrediente del programa. Los investigadores piden nuevos ensayos para confirmar los resultados y comprobar si se traducen en beneficios clínicos, como un menor riesgo de fracturas. Mientras tanto, ven una aplicación práctica: piscinas municipales y centros de envejecimiento activo podrían ofrecer programas de fuerza supervisados y progresivos con las instalaciones que ya tienen.
Fuentes
- Universitat de València · Nota de prensa sobre el estudio del grupo PHES: fuerza en el agua y salud ósea de la cadera en mujeres mayores (21-10-2026)
- Archives of Gerontology and Geriatrics · Juesas, Babiloni-Lopez, Gene-Morales y Colado: Effects of aquatic and land-based resistance training on hip bone health in overweight older women (2026)


