Seis genes podrían ayudar a prever la supervivencia en la leucemia mieloide aguda
Un equipo del Centro de Regulación Genómica (Barcelona) ha creado una puntuación con la actividad de seis genes que separa a los pacientes según su pronóstico. Sale de experimentos en ratones y de datos de pacientes ya tratados: aún no es una prueba clínica y tendrá que validarse antes de llegar a los hospitales.
A quien llega al hospital con sospecha de leucemia mieloide aguda ya se le analiza una muestra de médula ósea. Un equipo del Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, propone mirar en esa muestra la actividad de solo seis genes para anticipar mejor cómo evolucionará cada paciente. Su puntuación, publicada el 23 de octubre en Science Advances, sale de experimentos con ratones y de datos de pacientes ya tratados: todavía no es una prueba que se pueda pedir en un hospital.
Tres genes que suben y tres que bajan
La leucemia mieloide aguda es un cáncer de la sangre cuya evolución cambia mucho de un paciente a otro. El equipo de Luciano Di Croce, profesor de investigación ICREA, y Gianni Gamarra fue alternando entre ratones e historiales clínicos en busca de genes que se comportaran igual en ambos. Encontraron seis: CARMIL1, HOPX y ALDH1A1 eran más activos en los pacientes con peor evolución, y CALR, STAR y PHF19, menos.
Juntos forman lo que llaman PHFScore, que dividió a los pacientes en grupos con perspectivas de supervivencia muy distintas. «El gen PHF19 por sí solo ya nos dice algo sobre cómo evolucionará cada paciente, pero combinarlo con otros cinco genes supone una mejora drástica», explica Di Croce. Según el equipo, analizar seis genes sería más sencillo y económico que estudiar un perfil genético amplio.
Lo que ocurre cuando falta PHF19
El estudio empezó por PHF19, un gen que ayuda a mantener apagados otros genes mientras las células de la sangre maduran. En ratones, las células sin él se quedaban atascadas en un estado inmaduro, arraigaban con más facilidad al trasplantarlas y apenas respondían a los fármacos que se usan para empujar a las células leucémicas a madurar.
En los datos de adultos jóvenes tratados, quienes tenían menos PHF19 vivieron menos tiempo y entraron menos en remisión tras la quimioterapia estándar: menos de la mitad, frente a hasta el 85 % de quienes tenían los niveles más altos.
Genes que nadie había relacionado con la leucemia
Algunos de los seis genes nunca se habían vinculado al cáncer de la sangre y podrían convertirse en nuevas dianas para tratamientos. «Todavía no sabemos qué hacen ahí, y eso es precisamente lo que hace que merezca la pena estudiarlos», dice Gamarra, primer autor del estudio.
El trabajo ha durado cinco años y ha contado con el grupo de Lars Velten y las unidades de Genómica y de Citometría de Flujo del CRG. Para que la puntuación llegue a las consultas, tendrá que demostrar su utilidad en pacientes y convertirse en una prueba de diagnóstico.
Imagen cedida a Noticias Felices por el Centro de Regulación Genómica (CRG).


