Investigadores del VHIO encuentran un punto débil del cáncer de hígado
Algunas células de cáncer de hígado dependen de dos proteínas, CDK16 y CDK18, que se cubren la una a la otra para reparar su ADN. Al quitar las dos a la vez, el daño se acumula, las células tumorales dejan de multiplicarse y, en ratones, los tumores retroceden. Es un resultado preclínico del grupo de Marcos Malumbres en el Vall d'Hebron Instituto de Oncología, publicado en PNAS: todavía no hay fármaco ni ensayos en pacientes.
Cuando los investigadores quitaban a las células de cáncer de hígado una sola de estas dos proteínas, casi no pasaba nada. La otra tomaba el relevo. Solo al retirar las dos a la vez apareció el punto débil.
El trabajo, del grupo de Ciclo Celular y Cáncer que dirige Marcos Malumbres en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), se ha publicado en la revista PNAS. Se ha hecho en células y en ratones: aún no existe un fármaco que bloquee las dos proteínas ni se ha probado en pacientes.
Dos proteínas que se cubren entre sí
CDK16 y CDK18 modifican piezas de los poros nucleares, las puertas que regulan lo que entra y sale del núcleo de la célula. Esos cambios ayudan a que las proteínas que reparan el ADN lleguen al núcleo y se acumulen donde hay daño, según la nota del VHIO.
Sin las dos, la reparación falla. «Inactivar ambas eliminó esa protección y provocó defectos persistentes en la reparación del ADN», explica Diego Martínez-Alonso, investigador posdoctoral y primer firmante. Las células tumorales sobreviven peor y dejan de multiplicarse. En ratones, desactivar las dos proteínas por vía genética frenó el crecimiento de los tumores de hígado y los hizo retroceder.
«Analizarlas juntas revela una dependencia que estaba oculta», resume Malumbres. Los estudios que apagan los genes de uno en uno, añade el equipo, pueden pasar por alto estos puntos débiles cuando una proteína parecida compensa a la otra.
Lo que falta para llegar a la consulta
El carcinoma hepatocelular es el cáncer primario de hígado más frecuente en adultos, y sus formas avanzadas siguen siendo difíciles de tratar, según el VHIO. El grupo recibió financiación de la convocatoria CaixaImpulse de la Fundación «la Caixa» para desarrollar esta idea.
El siguiente paso es fabricar fármacos. «Necesitamos desarrollar mejores inhibidores y evaluar su eficacia y su seguridad antes de pensar en una aplicación clínica», dice Malumbres.


